
El sistema registra la actividad cerebral con tecnología EEG y un sensor láser
El controlar a las máquinas con la mente ha dejado de ser algo que solo puede darse en las películas de ciencia ficción. Dos estudiantes españoles han desarrollado una silla y un robot que se maneja, precisamente, con las ondas cerebrales.
La base del proyecto, presentado como trabajo final de la carrera de Ingeniería Informática de la Universidad de Zaragoza, consiste en registrar la energía eléctrica que genera una persona cuando piensa para luego introducirla en forma de orden en el computador.
“El movimiento neuronal genera ondas electromagnéticas, de modo que se trata, básicamente en medir la actividad cerebral, identificar la acción que se desea mediante un ordenador, y transmitirle las órdenes necesarias a una máquina para que la ejecute”, refiere Javier Mínguez, director del departamento de Informática e Ingeniería que acompañó la creación de Iñaki Iturrate y Carlos Escolano, ambos de 23 años.
Para ello, se valieron del electroencefalograma (EEG). Tal como en un hospital, se colocan los electrodos en el cuero cabelludo del usuario y un monitor registra su actividad cerebral, según publicó el sitio www.heraldo.es. Sobre este sistema, diseñaron la silla de ruedas y un robot. El primero, permite que la persona conduzca la silla en cualquier dirección sólo con pensarlo. La máquina, además, posee la suficiente inteligencia como para esquivar cualquier obstáculo, según se muestra en www.newscientist.com
A los voluntarios que probaron el mecanismo les tomó al menos 45 minutos para comprender el manejo de esta silla. En el caso del robot se emplea el mismo procedimiento técnico. Se utilizan dos ordenadores, uno estaría con el usuario, que es el que registraría su actividad cerebral. El segundo estaría en el lugar donde se encuentra el robot y es el que se encarga de recibir por Internet las órdenes que el usuario selecciona con la mente.
Por último, “este computador también es el que se encarga de transmitir por WiFi estas órdenes al robot”, explica Escolano. Además, la máquina lleva incorporada una cámara que permite que el usuario vea lo mismo que está viendo la máquina.
Protocolo P300
Las aplicaciones de las tecnologías basadas en el protocolo P300 -neurofisiológica y navegación automatizada- pueden ser volcadas a diferentes necesidades; incluso, a caprichos como la de controlar videojuegos con la mente. No obstante, la prioridad de los estudiantes informáticos de la Universidad de Zaragoza, es que estas técnicas se empleen para avanzar en el campo de la rehabilitación y dar nuevas herramientas a las personas que sufren algún tipo de discapacidad física.
El controlar a las máquinas con la mente ha dejado de ser algo que solo puede darse en las películas de ciencia ficción. Dos estudiantes españoles han desarrollado una silla y un robot que se maneja, precisamente, con las ondas cerebrales.
La base del proyecto, presentado como trabajo final de la carrera de Ingeniería Informática de la Universidad de Zaragoza, consiste en registrar la energía eléctrica que genera una persona cuando piensa para luego introducirla en forma de orden en el computador.
“El movimiento neuronal genera ondas electromagnéticas, de modo que se trata, básicamente en medir la actividad cerebral, identificar la acción que se desea mediante un ordenador, y transmitirle las órdenes necesarias a una máquina para que la ejecute”, refiere Javier Mínguez, director del departamento de Informática e Ingeniería que acompañó la creación de Iñaki Iturrate y Carlos Escolano, ambos de 23 años.
Para ello, se valieron del electroencefalograma (EEG). Tal como en un hospital, se colocan los electrodos en el cuero cabelludo del usuario y un monitor registra su actividad cerebral, según publicó el sitio www.heraldo.es. Sobre este sistema, diseñaron la silla de ruedas y un robot. El primero, permite que la persona conduzca la silla en cualquier dirección sólo con pensarlo. La máquina, además, posee la suficiente inteligencia como para esquivar cualquier obstáculo, según se muestra en www.newscientist.com
A los voluntarios que probaron el mecanismo les tomó al menos 45 minutos para comprender el manejo de esta silla. En el caso del robot se emplea el mismo procedimiento técnico. Se utilizan dos ordenadores, uno estaría con el usuario, que es el que registraría su actividad cerebral. El segundo estaría en el lugar donde se encuentra el robot y es el que se encarga de recibir por Internet las órdenes que el usuario selecciona con la mente.
Por último, “este computador también es el que se encarga de transmitir por WiFi estas órdenes al robot”, explica Escolano. Además, la máquina lleva incorporada una cámara que permite que el usuario vea lo mismo que está viendo la máquina.
Protocolo P300
Las aplicaciones de las tecnologías basadas en el protocolo P300 -neurofisiológica y navegación automatizada- pueden ser volcadas a diferentes necesidades; incluso, a caprichos como la de controlar videojuegos con la mente. No obstante, la prioridad de los estudiantes informáticos de la Universidad de Zaragoza, es que estas técnicas se empleen para avanzar en el campo de la rehabilitación y dar nuevas herramientas a las personas que sufren algún tipo de discapacidad física.
Jhon Diaz

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